martes, 8 de septiembre de 2015

Nuevas Estrategias Europeas para una Política Energética Exterior y su influencia en las políticas ambientales



Patricia M. Sangama Suazo

Estrategia para la Seguridad Energética


El 28 de mayo de 2014 se presentó la Estrategia para la Seguridad Energética[1] como respuesta a la situación actual y la dependencia de las importaciones que presenta la Unión Europea. La Comisión señala que la Unión Europea necesita una estrategia realista de seguridad energética que refuerce la capacidad de resistencia frente a estas perturbaciones e interrupciones del abastecimiento a corto plazo y reduzca la dependencia respecto a determinados combustibles, suministradores y rutas de suministro a largo plazo[2]

La estrategia plantea elementos como por ejemplo: diversificación del suministro energético del exterior, la mejora de la infraestructura energética, la realización del mercado interior de la energía de la UE y el ahorro energético. Enfatiza la necesidad de coordinar las decisiones nacionales en materia de política energética y la importancia de hablar con una sola voz en las negociaciones con socios externos. 

Por otro lado, hace referencia al progreso realizado hasta ahora desde la crisis del gas de 2009 pero establece la necesidad de tener en cuenta la interdependencia entre los Estados miembros[3]

Asimismo señala que garantizar la seguridad energética en un entorno cambiante requiere flexibilidad y capacidad de adaptación al cambio. La Estrategia plantea medidas que concretas a corto, mediano y largo plazo basándose en ocho pilares fundamentales, que promueven una cooperación más estrecha en beneficio de todos los Estados miembros, apoyándose en el principio de solidaridad pero respectando las preferencias energéticas nacionales.

Para tal efecto se establece que algunas de las medidas constituirán: 

a) medidas inmediatas para aumentar la capacidad de la UE de hacer frente a problemas graves durante el invierno de 2014/2015.

En vista de los acontecimientos actuales sucedidos en Ucrania y la posibilidad de que ello produzca problemas en el abastecimiento energético, se opta por en primer término, poner la atención en aquellos países que dependen de un único suministrador de gas. En tal sentido, se señala que se priorizarán las zonas vulnerables, así como la mejora de capacidad de almacenamiento y el desarrollo de otros flujos en sentido inverso, la elaboración de planes de seguridad del abastecimiento a escala regional y el mayor aprovechamiento de las posibilidades del gas natural licuado (GNL). Para ello se lista una serie de medidas importantes a tomar[4]

b) reforzar los mecanismos de emergencia y de solidaridad, incluida la coordinación de las evaluaciones de riesgos y los planes de contingencias, y protección de las infraestructuras estratégicas[5]

Para ello se debe asegurar mediante la mejor preparación y planificación posibles la mejora de la capacidad de resistencia frente a perturbaciones súbitas en el abastecimiento de energía, la protección de las infraestructuras estratégicas y el respaldo colectivo a los Estados miembros más vulnerables. Tomándose en cuenta las reservas de petróleo con que cuentan los Estados miembros; prevenir y atenuar los riesgos de perturbaciones en el abastecimiento de gas; protegerse de las infraestructuras críticas e incentivar los mecanismos de solidaridad entre los Estados miembros.

c) moderar la demanda de energía

La Comisión considera que es una de las herramientas más eficaces para reducir la dependencia energética de la UE y señala que es necesario lograr un ahorro identificando claramente los sectores prioritarios y movilizando capital de inversión. Asimismo, señala que es necesario que se apliquen rigurosamente la Directiva relativa a la eficiencia energética (DEE) y la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios (DEEE).

La Comisión nombra una serie de medidas claves que deberán ser ejecutadas por los Estados miembros y posteriormente, también incorpora acciones que serán realizadas por la Comisión[6]

d) desarrollar un mercado interior efectivo y plenamente integrado

Reconoce que la existencia de un mercado interior europeo de la energía es crucial para lograr la seguridad energética, siendo necesario la eficiencia de los costes. Para ello considera que se deben realizar acciones como el mejoramiento del funcionamiento interior de la energía y el gas; la aceleración de la construcción de los interconectores claves, y la concienciación del mercado europeo de petróleo[7]

e) aumentar la producción de energía en la Unión Europea; 

La Comisión señala que la Unión Europea es capaz de reducir su dependencia de determinados proveedores y combustibles maximizando el uso de fuentes propias de energía. Para tal fin se debe aumentar la producción de energía en la Unión Europea (energía renovable, hidrocarburos y carbón limpio)[8]. Para ello también indican una serie de acciones que corresponde ejecutar por parte de los Estados miembros y otras que serán responsabilidad de la Comisión.

f) reforzar el desarrollo de las tecnologías energéticas; 

Las nuevas tecnologías deben ser incorporadas para reducir más la demanda primaria de energía, diversificar y consolidar las alternativas de suministro (externo e interno) y optimizar la infraestructura de redes de energía para aprovechar plenamente esta diversificación. Es decir, deberán utilizarse, de manera tal que aporten soluciones eficientes técnicamente y en lo referente a costes, para tal fin los Estados deberán realizar inversiones en investigación e innovación energética. En este caso, el listado de medidas son dirigidas a la Comisión[9]

g) diversificar las fuentes externas de abastecimiento y las infraestructuras correspondientes; 

La Comisión entiende que un factor importante en la lucha contra la dependencia es la diversificación de recursos energéticos e importadores. En tal sentido, enumera como alternativas el uso del gas así como el uranio y el combustible nuclear, señalando además, recomendaciones que deberán ser cumplidas de manera conjunta por la Comisión y los Estados miembros[10].

h) mejorar la coordinación de las políticas energéticas nacionales y actuar con una sola voz en la política energética exterior.

Hace referencia a la necesidad de coordinación, por cuanto debido a la integración de las infraestructuras y mercados energéticos implican que las decisiones políticas fundamentales sobre la energía deban discutirse con los países vecinos. La Comisión proclama que considera favorable las peticiones de algunos Estados miembros para la creación de una Unión de la Energía, a través de un mecanismo que permita a los Estados miembros informarse mutuamente de las decisiones importantes relativas a su combinación de energías antes de su adopción y deliberación detallada para tener en cuenta las observaciones pertinentes en el proceso de decisión nacional.

Para ello enumera una serie de medidas clave que adoptará la Comisión y recomendaciones que encarga a los Estados miembros[11].

En conclusión, si bien en los últimos años Europa ha tenido importantes avances para tener una mayor seguridad energética, aún se continúa siendo vulnerable frente a perturbaciones energéticas. En tal sentido esta Estrategia Europea de la Seguridad Energética está destinada a proporcionar una serie de medidas para reafirmar la capacidad para hacer frente a crisis o interrupciones de suministro y a reducir su dependencia de la importación de la energía.

Finalmente, la Comisión señala que la seguridad energética de la Unión es inseparable del marco político 2030 para el clima y la energía y deben ser aprobados conjuntamente por el Consejo Europeo. La transición a una economía competitiva de bajo carbono reducirá el uso de combustibles fósiles importados al moderar la demanda de energía y explotar energías renovables y otras fuentes de energía propias.

Estrategia Marco para una Unión de la Energía

El 25 de febrero de 2015 la Comisión Europea emitió la Comunicación respecto a la Estrategia Marco para una Unión de la Energía resiliente con una política climática prospectiva. En dicha comunicación se sostiene que el objetivo de una Unión de la Energía resiliente, centrada en una política climática ambiciosa, es ofrecer a los consumidores de la Unión Europea – hogares y empresas – una energía segura, sostenible, competitiva y asequible. Para ello, sostienen, que será necesaria una transformación del sistema energético europeo.

La Unión de la Energía pretende poner en relevancia de los Estados miembros que es necesaria la solidaridad entre ellos para poder garantizar a sus ciudadanos una energía segura, de tal manera que se mantenga una sola posición en asuntos mundiales. 

Asimismo, declaran sus aspiraciones para conformar un sistema energético continental en el que la energía fluya a través de las fronteras, sobre la base de la competencia y el mejor uso posible de los recursos, con una regulación eficaz de los mercados energéticos a nivel de la Unión Europea.

Reiteran además, su intención de dejar atrás los combustibles fósiles, las tecnologías antiguas y procurar la correcta entrega de información a los consumidores, de tal manera que sean capaces de elegir y se flexibilice tanto la demanda como la oferta. 

En relación a la normatividad, se señala que el sistema europeo cuenta con normas de energía a nivel europeo pero en la práctica, tiene veintiocho marcos regulatorios nacionales. Lo que no está acorde con la necesidad de un mercado integrado de la energía. Señala también como principales problemas, la infraestructura obsoleta incompatible con el aumento de la producción y la necesidad de atraer inversiones, que en el actual diseño de mercado y políticas nacionales, no son posibles. 

Por otro lado, precisaron que actualmente todavía existen islas energéticas, por cuanto existen mercados que no se encuentran conectados con sus países vecinos, lo que genera costes adicionales para consumidores y vulnerabilidad en términos de seguridad energética. 

Por todos estas consideraciones la Comisión estable que existe un camino a seguir en esta estrategia de la Unión Europea, la misma que posee cinco dimensiones intrínsecamente relacionadas que tienen como objetivo impulsar la seguridad energética, la sostenibilidad y competitividad. Estas dimensiones son:

- seguridad energética, solidaridad y confianza, 

- un mercado europeo de la energía plenamente integrado, 

- eficiencia energética como contribución a la moderación de la demanda, 

- descarbonación de la economía, 

- investigación, innovación y competitividad.

A continuación se expondrá brevemente cada una de ellas y cuestiones propias.

a) Seguridad energética, solidaridad y confianza

De acuerdo a la Estrategia Europea de la Seguridad Energética de mayo de 2014, la Comisión señalaba cómo la Unión Europea seguía siendo vulnerable a perturbaciones energéticas externas e invitaba a los responsables de las políticas nacionales y de la UE a explicar claramente a los ciudadanos las opciones existentes para reducir nuestra dependencia de determinados combustibles, proveedores de energía y rutas. La Unión de la Energía se basa en esta estrategia.

En tal sentido, cabe reiterar que la seguridad energética presenta determinados factores clave como la realización del mercado interior de la energía y un consumo de energía más eficiente; todo ello, depende de una mayor transparencia, solidaridad y confianza entre los Estados miembros. Es decir, se pone en énfasis que la seguridad energética de la Unión Europea está relacionada estrechamente con sus vecinos. 

Ahora bien, en relación a la seguridad energética se asevera también es importante la diversificación del suministro, tanto a nivel de fuentes de energía, proveedores y rutas. En se sentido, se debe intensificar los trabajos relativos al Corredor Meridional de Gas a fin de que los países de Asia Central puedan exportar su gas a Europa, así como el establecimiento de centros líquidos de gas con múltiples proveedores, en el norte de Europa; lo cual debería ser imitado por Europa Central y Oriental y en la zona del Mediterráneo.

La Comisión señala que se reforzará este proceso dotando de instrumentos de financiación, en particular con el futuro Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE) y las instituciones financieras europeas. Además, se pretende explorar todo el potencial del gas natural licuado y la adopción de medidas suplementarias para disminuir el consumo de petróleo, así como algunas otras medidas en relación a la energía nuclear. Es importante también, la producción de energía internamente, lo que reducirá la importación. Las energías renovables constituyen una alternativa a esta la descarbonación y recursos fósiles convencionales y no convencionales.

Sobre este particular, la Comisión establece que será posible la producción en Europa de petróleo y gas de fuentes no convencionales, como el gas de esquisto, siempre que se tengan debidamente en cuenta los problemas de aceptación pública y de impacto ambiental. Es decir, de alguna manera se abre la posibilidad a la extracción mediante esta tecnología. 

Por otro lado, en relación a la colaboración en materia de seguridad de suministro, se proclama que los Estados miembros, gestores de redes de transporte, la industria de la energía y otros agentes o partes interesadas deben trabajar en colaboración para garantizar un nivel elevado de seguridad energética. 

En relación al papel de Europa en los mercados mundiales de Energía, se debe tener en cuenta que la política energética se utiliza a menudo como una herramienta de política exterior, en particular en los principales países productores y de tránsito de energía. Esta realidad ha de tenerse en cuenta a la hora de debatir la política exterior europea en materia de energía. Por tanto, la Unión Europea tiene que aumentar su capacidad para proyectar su poder en los mercados mundiales de la energía. Junto con sus principales socios, la Unión Europea se esforzará en conseguir un mejor sistema de gobernanza mundial de la energía, lo que dará lugar a unos mercados energéticos mundiales más competitivos y transparentes[12].

Además señalan que reforzarán sus relaciones con países productores o de tránsito como Argelia, Turquía, Azerbaiyán y Turkmenistán, Oriente Próximo, África y otros posibles proveedores. Además continuarán desarrollando su asociación con Noruega y si se dan las condiciones adecuadas, podrán redefinir su relación con Rusia, se pretende mejorar la asociación con Ucrania y se reforzará la Comunidad de la Energía, garantizando la aplicación efectiva del acervo de la UE en materia de energía, medio ambiente y competencia y de las reformas del mercado de la energía e incentivando las inversiones en este sector.

Una cuestión importante la constituye la negociación de acuerdos energéticos, para lo cual la Comisión deber ser informada de estas negociaciones en su fase inicial, para garantizar una evaluación ex ante de la compatibilidad del acuerdo intergubernamental con las normas del mercado interior y los criterios de seguridad. En ese contexto, la Comisión revisará la Decisión sobre acuerdos intergubernamentales y presentará opciones para garantizar las negociaciones ante terceros países. 

b) Un mercado interior de la energía integrado

En primer lugar, la Comunicación hace referencia a la necesidad de construir y aumentar infraestructuras que permitan la interconexión de energía entre países. Así en 2014, la Estrategia Europea de la Seguridad Energética determinó 33 proyectos de infraestructuras que son esenciales para mejorar la seguridad del suministro y conectar mejor los mercados de la energía. Además existen metas que deben alcanzarse al 2020 y 2030.

En lo que respecta a la normatividad, su plena ejecución y control estricto son prioridad de la Unión de la Energía. La Comisión señala que se debe cumplir el tercer paquete del mercado interior de la energía, que establece normas sobre organismos para garantizar la cooperación entre los gestores de redes de transporte y los reguladores, gestión de red, adopción de códigos de red, entre otros. 

Adicionalmente, los Estados miembros deben coordinar y cooperar con sus vecinos para elaborar sus políticas de energía, a través de herramientas técnicas y dando especial atención a Europa Central y Sudoriental, debido a su vulnerabilidad. Para ello, se deberán celebrar acuerdos de cooperación específicos para acelerar la integración. 

Por otro lado, se pretende que los consumidores puedan elegir con conocimiento debido y comprar energía libremente a empresas de otro Estado miembro. Esto necesita adaptar la legislación nacional y la implementación de tecnologías inteligentes que ayuden a consumidores y empresas energéticas. En esa misma línea, se planea proteger a los consumidores vulnerables, atacando a la pobreza energética y mediante medidas que deberán ser propuestas por los Estados miembros destinados a estos consumidores, a través de tarifas de solidaridad o descuento en la factura energética. 

c) Eficiencia energética como contribución a la moderación de la demanda de energía

En este aspecto la Comisión incentivará a los Estados miembros para primar la eficiencia energética en sus políticas. Ello se realizará en sectores como la construcción, transporte energéticamente eficiente e hipocarbónico.

d) Descarbonación de la economía

La política climática de la UE se basa en un mercado del carbono de la UE (Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE), unos objetivos nacionales de reducción de gases de efecto invernadero ambiciosos pero equitativos para los sectores no incluidos en dicho Régimen y una política energética que convierta a la Unión Europea en líder de las energías renovables.

e) Una Unión de la Energía al servicio de la investigación, la innovación y la competitividad

Establece que la Unión de la Energía debe tener un lugar central para la estrategia de investigación e innovación (I+i). De tal manera que se genere crecimiento, empleo y competitividad. Las medidas que deben tomarse se agrupan en cuatro prioridades: 

– ser líder mundial en el desarrollo de la próxima generación de tecnologías de energías renovables, incluidas la producción y la utilización de biomasa y biocombustibles respetuosos del medio ambiente, así como el almacenamiento de energía, 

– facilitar la participación de los consumidores en la transición energética mediante redes inteligentes, electrodomésticos inteligentes, ciudades inteligentes y sistemas domóticos, 

– establecer sistemas energéticos eficientes y aprovechar la tecnología para que el parque de edificios sea energéticamente neutro, y 

– fomentar unos sistemas de transporte más sostenibles, que desarrollen y desplieguen a gran escala tecnologías y servicios innovadores para aumentar la eficiencia energética y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En cuanto a la gobernanza, la Unión necesita un proceso integrado para garantizar acciones relacionadas con la energía. Estas tienen por objeto agrupar acciones en materia de energía y clima, así como acciones en otros ámbitos políticos, garantizando un mercado interior y un marco de energía y clima para 2030, con la ejecución de objetivos acordados en materia de energías renovables, eficiencia energética, emisiones no cubiertas por el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión e interconexiones.

En cuanto a la realización de la Unión de la Energía, se deben llegar acciones para cumplir esta esta estrategia, resumida en quince puntos, siguiendo una hoja de ruta con iniciativas que deben emprenderse en el marco de la estrategia. Es necesario el compromiso político de todos los agentes. 



[1] European Comission. COM (2014) 330 Final {SWD(2014) 330 Final. 


[2] Íbidem. pág. 2. 


[3] Íbidem. pág. 3. “No obstante, con demasiada frecuencia los problemas de seguridad energética se abordan únicamente a escala nacional, sin tener plenamente en cuenta la interdependencia entre los Estados miembros. La clave para la mejora de la seguridad energética es, en primer lugar, un planteamiento más colectivo mediante un mercado interior eficaz y una mayor cooperación en los ámbitos regional y europeo, en particular para coordinar los desarrollos de redes y abrir mercados; y en segundo lugar, una acción exterior más coherente, incluida la garantía, a través de los instrumentos de ampliación, del cumplimiento de estos principios rectores por los países candidatos y potenciales candidatos.”. 


[4] Íbidem. pág. 5. “Medidas clave La Comisión y los Estados miembros deben: 

• intensificar la cooperación en el seno del Grupo de Coordinación del Gas y, especialmente, continuar vigilando los flujos de gas natural y el nivel de almacenamiento de gas y coordinar en el ámbito de la UE o regional las evaluaciones del riesgo y los planes de contingencias nacionales; 

• actualizar las evaluaciones del riesgo y los planes de acción preventivos y planes de emergencia, conforme a lo establecido en el Reglamento (UE) nº 994/2010. 

• realizar pruebas de resistencia energética a la luz de los riesgos de perturbaciones del suministro durante el próximo invierno y desarrollar mecanismos de reservas de emergencia en caso necesario; por ejemplo, incrementar las reservas de gas, desarrollar infraestructuras de emergencia y flujos inversos y reducir la demanda de energía o cambiar a otros combustibles a muy corto plazo; 

• reforzar la cooperación con los suministradores de gas y los gestores de redes de transporte para identificar posibles fuentes adicionales de abastecimiento a corto plazo, especialmente para el GNL.” 


[5] Íbidem. pág. 8. 


[6] Íbidem. pág. 9. 


[7] Íbidem. pág. 10-13. 


[8] Íbidem. pág. 14-17. 


[9] Íbidem. pág. 17. 


[10] Íbidem. pág. 18-20. 


[11] Íbidem. pág. 20-22. 


[12] European Comission. Estrategia Marco para una Unión de la Energía resiliente con una política climática prospectiva, COM/2015/080 final. pág. 7.

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